En los últimos 40 años ininterrumpidos de democracia, las imágenes oficiales de los presidentes han construido un relato gráfico de la institucionalidad presidencial. En cada fotografía, ha quedado inmortalizado un personaje público y un proyecto de gestión.
Capturado en los primeros días de gobierno por la lente de Camilo Do Santos el primer retrato presidencial de Yamandú Orsi rescata la idea del encuentro. Su escenario: uno de los salones protocolares de la residencia presidencial de Suárez y Reyes, lugar que supo ser escenario de importantes reuniones claves para la historia nacional.
La residencia lleva el nombre del único presidente que, como Yamandú Orsi, nació en tierras canarias. Joaquín Suárez, nació en Villa Guadalupe, la que posteriormente sería conocida como Canelones, y fue responsable junto con su familia del diseño de los símbolos patrios.
Con el pabellón flanqueando su espalda, la fotografía del presidente Orsi tiene por objetivo reflejar el retorno y la valorización de los símbolos patrios. El mandatario luce la tradicional banda presidencial, elemento protagónico del retrato que representa su investidura y la continuidad democrática, acompañado de una vestimenta sobria, en tonos oscuros. La mano sobre el escritorio y su mirada fija transmiten seguridad en su rol. En particular, la mirada atenta simboliza la escucha activa del presidente, abierta al diálogo, como base para la toma de decisiones.
Al igual que con el cambio de imagen institucional -donde el escudo vuelve a tener los colores fijados por ley hace más de 100 años, mejorando también su funcionalidad gráfica- en la composición de este retrato acentúa el valor de las insignias identitarias del Uruguay.
Los símbolos patrios son elementos de suma relevancia para la construcción de la identidad de un país: representan sus valores, sus tradiciones, forman parte de su cultura e historia; generan sentido de pertenencia y unidad en la población.
Tanto la presencia del escudo en la banda presidencial como la elección de la residencia de Suárez y Reyes para el retrato, implican la recuperación del vínculo entre el campo y la ciudad, un diálogo permanente en la historia y presente de nuestra nación.
Foto: Presidencia de la República
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